Yo de momento voy a continuar con mi domingo, con mi periódico, con mis apuntes y con mi café. Sola, como Gallardón. Pero sin cansarme ideológicamente, consciente de que mi futuro, nuestro futuro, depende de algo tan simple y tan complejo como somos nosotros mismos.
domingo, 27 de enero de 2008
Domingo
Yo de momento voy a continuar con mi domingo, con mi periódico, con mis apuntes y con mi café. Sola, como Gallardón. Pero sin cansarme ideológicamente, consciente de que mi futuro, nuestro futuro, depende de algo tan simple y tan complejo como somos nosotros mismos.
jueves, 24 de enero de 2008
El lugar donde la pared se junta con el techo.
Preparé la mochila apresuradamente, como si de repente me hubiera acordado de que tenía cita con el sofá desde hace media hora y no me había dado cuenta. De camino a casa, por aquello de despejar la cabeza de nuevo, decidí pasar por la librería (¡Ya ves tú qué paradoja! ¡Salir de la biblioteca para meterme en la librería!) y amenizarlo todo ello con Calamaro en mis oídos. Eso ya era otra cosa: respirar aire, escuchar música, leer algo que no esté meticulosamente subrayado ni con escritos al margen. Llegué a casa con un libro más debajo del brazo, también tarareando una canción, se ha acabado el día. Mañana, de nuevo, la misma historieta.
Ánimo con los exámenes, amigos.
viernes, 4 de enero de 2008
Buen trabajo
IV Concurso literario Rafael Alberti, el I para mí. Junto a un grupo de amigos y compañeros, comencé a caminar hacia la noche del 3 de enero con la intención de llevar a cabo una velada literaria para acompañar la entrega de premios de dicho concurso. No tuvimos el tiempo que nos hubiera gustado para organizarlo, aunque parece ser que sí el necesario para que muchos de los que allí estaban se fueran con ese buen sabor de boca que dejan los versos de la generación del 27.
Entre nervios, cigarrillos, olor a café y alguna que otra mirada al reloj, comenzó la velada. Poco a poco fueron sucediéndose los versos de una generación que tan bien supo poner “sonido al silencio”. Machado, Neruda, J. Guillén, M. Hernández... ocuparon por unos minutos las sillas del Café Diario para regalarnos sus mejores versos y recordar así la época de nuestro país que les tocó vivir.
Enhorabuena compañeros. Un día os dije aquello de “Ganemos o perdamos la próxima batalla la quiero a vuestro lado. Buen trabajo” y hoy tengo que volver a decirlo. Esta vez nos ha tocado luchar en una batalla mucho más entretenida y agradable, y también nos ha tocado ganar.
¿Para cuándo la próxima?
sábado, 29 de diciembre de 2007
octubre, noviembre, diciembre... Enero, febrero, ...
Decides hacer un esfuerzo supino y mirar hacia atrás para hacer un “balance” de esos que suele hacerse uno cuando acaba el año para continuar con una serie interminable de buenos propósitos que quedarán en eso, en una declaración de buenas intenciones que pasarás de largo una vez llegue el nuevo año. En esas estás, recordando lugares, momentos, personas... Y te detienes en un recuerdo que te duele, intentas pasar a otro, pero te duele, no puedes. Hay momentos que guardas en el anaquel eternamente y por muchas limpiezas que hagas, por muchas cosas que olvides, ese trocito siempre permanecerá en él ahí. Nadie podrá quitar nunca su huella del anaquel de tu memoria. Pero lo mismo sucede con los buenos, con los muy buenos, que arrancan tu sonrisa cada vez que los recuerdas y te dejan un sabor a nostalgia.
De nuevo, sin querer, mientras tu mente vagabundea por tus recuerdos y tu mirada busca algo con lo que aliviar el dolor de algunos de ellos por una pared blanca, en la que también se nota el paso del tiempo, tropiezas de nuevo con las hojas del calendario. Apenas quedan unos días para arrancar ese pedazo de cartón y dar paso a otro nuevo...
Feliz 2008 a quienes me leéis.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Un grande de la cultura

¡Adiós, genio!
Suele decirse que donde hay genio hay ingenio, y no lo dudo. Toda una muestra ha sido Fernando Fernán Gómez (Lima, Perú, 21 de agosto de 1921 – Madrid, 21 de noviembre de 2007), una figura destacada en el mundo del cine, del teatro y de la literatura que ayer nos abandonó a los 86 años de edad, dejando tras de sí todo un legado cultural digno de admiración. Le vimos en películas como La Colmena (Maria Camus, 1983), Belle Époque (Fernando Trueba, 1992), El abuelo (José Luís Garci, 1998), La lengua de las mariposas (José Luís Cuerda, 1999), y todo un sinfín más de largometrajes donde dio vida a personajes de toda índole. Su huella en el cine no acaba aquí, también fue director de películas como El viaje a ninguna parte (1983), Lázaro de Tormes (2001) o la televisiva serie Fortunata y Jacinta (1980). El teatro era otra de sus pasiones, y en este ámbito aportó también varias obras, de las que cabe destacar Las bicicletas son para el verano (1984).
Su carrera y profesionalidad se han visto reconocidas con premios como los Goya o el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Ocupó el sillón B de la Real Academia de la Lengua, su dominio de la palabra nos dejó boquiabiertos en más de una ocasión. Su talento le convirtió en todo un hito para nuestro país y también en Latinoamérica, tierra a la que siempre estuvo muy vinculado tanto por su nacimiento como por sus amores.
Hoy lloran las tablas de los teatros, los guiones cinematográficos, las salas de cine, las letras del abecedario, las palabras... Hoy nos ha despedido a ritmo de tango, con sabor a versos de Rubén Darío, en el teatro, como solo saben hacer los genios...